Beneficios del ejercicio físico

Quien me conoce aunque sea un poquito sabe que me encanta el movimiento. Practicar yoga (nota: el yoga es mucho más que un ejercicio), nadar, caminar, hacer senderismo y bailar son las formas de movimiento que me hacen sentir liberada, ligera, más conectada y en forma.

Es importante encontrar un deporte o una forma de moverte que te guste, que te haga feliz y no entrar en el «voy al gimnasio porque TENGO que hacerlo», «porque tengo miedo de engordar», o en el hago yoga o corro o lo que sea «porque está de MODA». No hay nada menos inspirador que hacer algo por obligación, por moda y no porque te guste de verdad.

La práctica de ejercicio físico nos aporta un montón de beneficios de distinto tipo, tanto físicos como mentales y psicosociales. Aquí os dejo una pequeña muestra de algunos de sus beneficios demostrados:

BENEFICIOS DEL EJERCICIO FÍSICO

A nivel físico:

– Favorece el fortalecimiento de estructuras articulares y mejora la función del sistema músculo esquelético.

– Aumenta la elasticidad muscular y articular.

– Incrementa la fuerza y resistencia de los músculos.

– Previene la aparición de osteoporosis.

– Se produce un mejor aprovechamiento del oxígeno.

– Favorece y aumenta la circulación en todo el organismo.

– Mejora el metabolismo.

– Mayor capacidad cardiorrespiratoria.

– Menor riesgo de enfermedades coronarias.

– Disminución de la tensión arterial y prevención de la hipertensión esencial.

– Previene el deterioro de la mineralización de los huesos.

– Previene la atrofia en el tejido muscular, el acortamiento y rigidez de las articulaciones.

– Mayor flexibilidad y fuerza.

– Disminuye la frecuencia cardíaca en reposo y mejora la eficiencia cardíaca.

– Facilita la digestión y favorece el tránsito intestinal.

A nivel mental:

– Aumenta la sensación de bienestar y disminuye el estrés mental (mientras se hace ejercicio se produce la liberación de endorfinas, las famosas «hormonas de la felicidad»).

– Se consigue un aumento y fortalecimiento de la autoconfianza y la autoestima.

– Produce una mejora de la imagen de uno mismo.

– Disminuye la sensación de fatiga, dando más energía y capacidad de trabajo (aunque al principio parece que pasa lo contrario).

– Mejora la calidad del sueño y disminuye el insomnio, sobre todo cuando se realiza respetando los ritmos naturales del cuerpo.

– Divierte, relaja y rompe con la rutina diaria.

– Previene y disminuye síntomas de ansiedad y depresión.

Beneficios del ejercicio físico

Encontrar el tipo de ejercicio perfecto para cada uno es cuestión de ir probando, experimentando y sintiendo como nos va. Así podemos decidir si seguir con él o probar otro. Si uno tiene la intención, al final acabará apareciendo un estilo que vaya con nuestra forma de ser, que siente bien a nuestro cuerpo y que nos haga felices.

Un tema que personalmente me parece importante en la búsqueda del ejercicio perfecto para cada uno (y para la vida en general) es el darnos cuenta desde qué posición estamos haciendo ejercicio. ¿Nos posicionamos desde el miedo o desde el amor? Por ejemplo, decir «voy a correr porque no quiero engordar» sería una perspectiva de miedo. Sin embargo, decir «voy a correr porque me encanta y me sienta genial» sería una perspectiva desde el amor. En este caso, la motivación hacia la misma actividad cambia completamente y la sensación y el tiempo que pasamos realizándola es de mayor calidad. Por eso, mi consejo sería: experimenta, siente, vive cada ejercicio que hagas y sólo así podrás darte cuenta de si lo haces por miedo, modas, porque tu amiga también lo hace, porque dicen que adelgazas rápido… O sin embargo, lo haces porque te hace sentir viva, te ayuda a expresarte y hace que te sientas divinamente.

¿Cuál es tu forma favorita de moverte?

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